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Miércoles 30 de septiembre de 2009
La Tercera
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3. Entrar a picar...

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Cambiar un disco duro no es tan complejo. Basta con tener cuidado y protegerse contra la estática. Desconecta el PC, abre la carcasa y busca el disco antiguo. Quita los tornillos y desconecta ambos cables (corriente y datos) fijándote en cómo están ubicados. A continuación inserta el nuevo disco, colocando los cables en la misma posición.

Si se tienen dos discos duros es importante seleccionar cuál será el principal y cuál el secundario (master y slave, respectivamente), pues el PC siempre buscará el sistema operativo en el disco maestro. Esto se determina a través de un pequeño selector dotado de interruptores o puentes eléctricos -conocidos como jumpers- siguiendo el esquema que acompaña la unidad. También, y sólo si ambos discos tienen la opción, puedes optar por 'Cable Select' para las dependencias se configuren automáticamente.

En las computadoras portátiles (notebooks) el proceso puede ser más sencillo o más complejo dependiendo de la marca y modelo. En la mayoría el disco se oculta tras una tapa atornillada desde donde puede retirarse deslizándolo. Desatornilla la cuna metálica adosada a él, observa con cuidado la posición del cable y retíralo. Luego sigue el procedimiento en forma inversa con el nuevo disco.

Tanto en uno como en otro caso, procura no remover los adhesivos pegados al disco –salvo que las instrucciones lo señalen– pues podrías perder la garantía del fabricante. Y si los cables no son lo tuyo, puedes optar por dejar el procedimiento en manos de un servicio especializado, cuyo costo debería rondar los $10 mil pesos.

4. Arando el disco

Si todo se hizo correctamente el disco debería ser reconocido por la computadora. Ahora podrás formatear la unidad e instalar otra vez el sistema operativo, función incorporada en las últimas versiones de Windows. El formateo prepara al disco para recibir datos y, si utilizas un sistema Windows 2000 ó superior, podrás elegir entre FAT o NTFS. Te recomendamos este último, pues aporta funciones adicionales de seguridad y aprovecha mejor la capacidad del disco, salvo que debas conectarte en red con equipos dotados de Windows 98 ó inferiores, que no son compatibles con este formato.

Si lo deseas también podrás designar particiones, con lo que crearás dos o más discos 'virtuales' dentro de una misma unidad, repartiendo a tu arbitrio las capacidades. Este procedimiento es útil para -por ejemplo- separar a Windows de los datos y así poder actualizar más adelante el sistema operativo sin problemas.

5. Entra el sistema

Ahora instalaremos el sistema, pero considerando algo muy importante: en caso de usar Windows 2000 ó XP hazlo sin conectarte a la red. Sucede que tras los ataques de gusanos informáticos en años anteriores, la Internet se convirtió en un hervidero de virus ansiosos por ingresar a cualquier sistema operativo desprotegido. De hecho, un estudio del Internet Storm Center estadounidense detectó que un PC tarda apenas 20 minutos en ser infectado e inutilizado si no cuenta con las barreras adecuadas... lo que he tenido oportunidad de comprobar personalmente.

Ahora, ¿recuerdas el cortafuegos (firewall) que mencionamos al principio? Pues antes de conectar a Internet por primera vez debes instalarlo y procurar que rechace toda conexión entrante desconocida. Entonces dirígete a Windows Update y descarga todas las actualizaciones críticas de seguridad necesarias para impedir el acceso a los virus. Sólo una vez que las tengas, podrás continuar con el resto del ordenador. De paso, instalar un antivirus y actualizarlo no estaría mal.

Por cierto, dado que los enrutadores (routers) suelen incorporar cortafuegos, puedes sentirte protegido si tu conexión a Internet está tras uno de ellos.

6. Control Total

Finalmente, y sólo en caso de haberlos, nos encargaremos de los controladores que Windows no haya instalado por sí mismo. La primera opción es recurrir a los discos que acompañan a cada componente de tu PC. Si no cuentas con ellos, pídele al sistema operativo que busque en Windows Update por si hay versiones actualizadas en su base de datos.

De no haber éxito, será el momento de agradecer que tomamos nota del Administrador de Dispositivos antes de arrasar con todo (lo hiciste... ¿verdad?). Haremos una búsqueda en Google para dar con el sitio Web del fabricante del componente. Sólo si no está disponible, nos dirigiremos a fuentes secundarias, como DriverGuide.com, DriverZone o SoftPedia.

Una vez que todo esté como debe ser podremos regresar los datos respaldados en CD al sistema. Sin embargo no te deshagas de los discos todavía: podemos estar muy seguros del proceso pero no de la integridad del nuevo disco duro hasta que hayan pasado algunos días de prueba.

 

 

 

 
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