Cuando Ricitos de Oro entró a la misteriosa casa con el
apuro de escribir un e-mail, primero se sentó en la silla
y encendió el PC de papá Oso. Pero en su navegador
las letras eran demasiado pequeñas para leerlas. Entonces
prendió el notebook de mamá Osa. Al conectarse a
Internet se desplegaban demasiados pop-ups que le impedían
trabajar con tranquilidad. Tampoco le gustó.
Así es que se acercó al computador más pequeño
de todos. Ése sí que funcionaba a la perfección:
con letra legible, sin molestosos pop-ups e incluso contaba con
una barra de herramientas en la parte superior para acceder directamente
a su cuenta de Gmail. Y es que el hijo oso había mejorado
su Internet Explorer descargando los mejores add-ons de la red.
Según la
Wikipedia, los add-ons -también conocidos como plugins
o extensiones- corresponden a software o hardware opcionales
para mejorar o complementar
la unidad inicial.
Es un hecho que existen programas alternativos al Microsoft Internet
Explorer (IE) mejores que éste, pero los usuarios incondicionales,
seguramente estarán contentos con las numerosas opciones
que permiten optimizarlo.
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