Pero la tecnología también beneficia a los usuarios
creando prendas que nos protegen del entorno. Un ejemplo de esto
es un bikini creado
por la empresa canadiense Solestrom que es capaz de medir los rayos
UV y avisarle a la persona -por medio de una alarma- que es tiempo
de ponerse en la sombra. Tiene un valor de US$190 (aproximadamente
$104 mil).
Pero
también existen zapatos inteligentes que se acomodan
a la manera en que caminas. Un ejemplo es Verb
for Shoe que tiene un computador integrado que
va aprendiendo los patrones de movimiento de su dueño, para
ajustarse a ellos.
Además, posee un software llamado
ShoeDoctor que monitorea la "salud" del zapato e indica
si detecta algún
problema.
El lado "freak" de este producto, es que también
permite
intercambiar tarjetas de negocio y otro tipo de información
a través
de tecnología
wireless desde el zapato hacia un PC u otro dispositivo (suena
muy Maxwell Smart y su zapatófono).
Adidas también ofrece un modelo inteligente y sin rarezas,
llamado adidas_1,
especialmente diseñado para deportistas, que incluye en
su interior un microprocesador que reconoce los movimientos del
usuario y ajusta la rigidez o suavidad del calzado.
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