No se depriman, chicos. Somos millones.
Desde que el primer correo no solicitado fuera enviado en forma
masiva en 1978, esta degeneración del marketing moderno
ha saturado la red con sus ofertas y propuestas inusuales. De hecho,
la organización británica Spamhaus estima
que el 76% de todos los emails en circulación a nivel mundial
son spam – algo así como 50 mil millones diarios – cifra
que se traduce en congestión y pérdidas de tiempo,
pero, por sobre todo, molestias.
Y aunque en algunos países – no el nuestro, por cierto – se han realizado algunos avances legislativos para prohibir o al menos regular el envío de publicidad, el asunto no da señales de mejorar. En Chile, un número creciente de empresas están subiendo al carro del "mail-marketing", servicios "supuestamente" solicitados por los usuarios a los que, una vez incorporados, ya no es posible salir.
Ahora, aunque los correos provistos por los grandes portales de Internet como Google, Yahoo o Hotmail suelen manejar el problema con bastante eficacia, estas casillas suelen reservarse para usos personales. Carentes de los mismos filtros, las direcciones para nuestra empresa, sitio Web o incluso las provistas por nuestro ISP, deben enfrentarse solas al paso de estos "charlatanes" del ciberespacio.
La condena: casillas de correo eternamente llenas... de basura.
Pero calma. Si estás harto de pasar la hora del café borrando correos inútiles o de que atiborren el espacio disponible en tu cuenta, hay buenas noticias. Existe una forma simple y transparente para combatir este flagelo que, como si fuera poco, no te costará un solo peso.
Je ¿Suena como spam? ¡Pues así es! Es... Spamihilator.
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