Ante las duras críticas han surgido voces que defienden
el portátil de US$100 señalando que no se trata solamente
de desarrollar tecnologías que cuesten menos, sino también
de definir cuál será el propósito de los equipos
y cómo serán aprovechados por los usuarios.
Esta es la visión de Seymour Papert, profesor emérito
del MIT, que en Technology
Review describió a estos dispositivos como herramientas concebidas
para fomentar la educación. "Y la educación
no es sólo acceder a la información, sino también
para poder trabajar con ella. Por eso creo que los portátiles
son la mejor opción, y cuando la gente se acostumbre al
funcionamiento de estas computadoras, la conexión a Internet
no será tan importante", señaló refiriéndose
a las críticas relacionadas con los altos costos que una
plan de banda ancha puede tener en países subdesarrollados.
Sobre esto último, Raúl Zambrano -que trabaja para
Naciones Unidas en la misma iniciativa- afirmó que no está en
contra de Microsoft y su proyecto, "siempre y cuando su objetivo
sea la educación de los países en vías de
desarrollo", pero también llamó la atención
en que los costos de conexión a la red por medio de teléfonos
celulares no son precisamente una ganga.
Las cartas están echadas y habrá que esperar como
se resuelve esta discusión entre un Negroponte que defiende
el uso educacional de sus "laptops", contra Microsoft
y otros que respaldan la viabilidad de soluciones basadas en el
popular celular. El que tenga los mejores argumentos hará una
jugada ganadora y, en una de esas, ayudará a mejorar el
nivel de vida de los países más pobres. |