Pronto, algunas lumbreras de las leyes digitales norteamericanas como los profesores Tim Wu, Susan Crawford y Lawrence Lessig – sí, el mismo de Creative Commons – dieron la voz de alerta sobre lo que parecía venirse encima.
Libres de sus ataduras, los proveedores de Internet podían decidir nuevos esquemas de cobro por sus servicios que calzaran mejor con el uso del ancho de banda. Por ejemplo, ¿por qué Microsoft, Yahoo o Google debían gozar los mismos privilegios de 'transporte' que un sitio Web personal si son los principales destinos de tráfico en el mundo? Seguro eso debería tener un costo extra...
¿O por qué los usuarios que explotan Internet en forma intensiva con sus juegos, programas de P2P, de telefonía o video pueden saturar la conexión de los demás? ¡Hay que frenarlos! (situación que, de paso, ya se da extraoficialmente en Chile bajo el nombre de 'traffic shaping').
Pero ya que estamos en esto... ¿no sería interesante lanzar un servicio propio de telefonía premium que corre a toda pastilla sobre nuestra red aprovechando que el de los rivales funciona (curiosamente) más lento? ¿...Y si los usuarios molestos comienzan una campaña online en nuestra contra? Pues no hay mejor policía antimotines que unos cuantos filtros en la Web y el correo electrónico. Nadie los verá.
Sé lo que están pensando. Quizá este último
panorama les parezca demasiado maquiavélico, pero ya tiene
antecedentes concretos a nivel mundial. Segun los casos recogidos
por la Wikipedia, ya en 2004 un proveedor estadounidense fue sancionado
por bloquear subrepticiamente los programas de telefonía
IP de sus competidores (similar a lo que estaría haciendo Telefónica
hoy en nuestro país debido a la falta de legislación).
¿Más? Sólo el año pasado, la compañía canadiense de comunicaciones Telus bloqueó el acceso desde su red al sitio de su sindicato de trabajadores, durante el desarrollo una huelga; mientras Shaw, otro proveedor, afectaba la calidad de los servicios de telefonía de sus rivales para aparentar que el suyo funcionaba mejor.
Las palmas sin embargo se las lleva AOL, que en abril pasado bloqueó todos los correos enviados a través de su plataforma llamando a rebelarse contra su nuevo esquema de pago de e-mail. ¿Y quieren saber lo más divertido? Bajo el nuevo ordenamiento estadounidense, todo esto es perfectamente legal.
A estas alturas ustedes se preguntarán qué nos importa a nosotros lo que se decida en Estados Unidos. Veamos:
- En materia tecnológica, Chile tiende a seguir a los líderes. Muchas de nuestras normativas se basan (cuando no son copias) de las extranjeras, por lo cual las decisiones de Washington tienen mucho peso sobre nuestras propias decisiones comerciales.
- Al igual que en los casos de las patentes de software europeas y la reestructuración del ICANN, no olvidemos que Internet es un sistema altamente globalizado cuyo principal partícipe es Estados Unidos. Aún cuando sus leyes no sean válidas sobre territorio nacional, los cambios nos afectarán de una forma u otra.
- Como mencionamos, en Chile ya se están produciendo casos de planes con restricción gradual de ancho de banda (10 Megas de VTR), el bloqueo de servicios (Telefónica) o el 'traffic shaping' (prácticamente todos los proveedores). Lo que ahora suceda en Estados Unidos sentará un precedente crucial para gatillar un cambio, confirmar, o bien endurecer estas políticas.
Eso pasa cuando se sigue al monito mayor... pero calma, no todo está perdido.
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