No pasó mucho tiempo antes que los usuarios, algunas empresas (¿adivinan cuáles?) y una multitud de agrupaciones sociales estadounidenses bajo el eslógan 'Salvemos la Internet' pidieran a sus legisladores revisar las normas que rigen a los proveedores de Internet y dictar estatutos claros sobre lo que en adelante podrían hacer.
De esta forma, los especialistas y próceres del ciberespacio como Tim Berners-Lee o Vinton Cerf, definieron tres conceptos básicos que actualmente están incluidos en los proyectos de ley que tramita su Congreso:
- No discriminación: Casi como una declaración de derechos humanos, todos los bits deben tratarse de igual forma sin diferenciar la aplicación o servicio que los genera (con ello se elimina el traffic shaping o las regulaciones al ancho de banda).
- Interconexión: Todos los proveedores tienen tanto el derecho como la obligación de facilitar la interconexión de sus redes (anulando así el peligro de que las empresas se 'saboteen' entre ellas perjudicando a los clientes).
- Acceso: Todo tráfico puede generarse e ir a cualquier punto de la red (evitando el bloqueo de sitios, correos o cualquier tipo de contenido por parte de los proveedores).
Como era de esperar, los principales proveedores de Internet como AT&T, Verizon o Comcast pusieron el grito en el cielo alegando que estas regulaciones les impedirían adaptar sus negocios a las nuevas condiciones del mercado. Veamos qué tienen que decir:
- Las restricciones a la discriminación de bytes limitan severamente la utilidad de la red. Un trato 'equitativo' no permite priorizar servicios que requieren más velocidad, como las aplicaciones multimedia, de telefonía o videoconferencia.
- Salvo deshonrosas excepciones (como la pornografía infantil), hasta ahora la red no ha estado afecta a legislaciones de ningún tipo. Que el gobierno estadounidense reglamente el funcionamiento de Internet se convertirá en el primer paso para futuras normas aún más intrusivas.
- Al impedir que los proveedores puedan diversificar sus servicios y controlar el uso de sus redes, se eliminan los incentivos para invertir en nuevas tecnologías que permitan seguir el paso a la demanda por mayor ancho de banda. ¿Por qué castigar a los usuarios cuando empresas como Google o Yahoo ganan millones usufructuando de las redes?
- Al extender el Acta de Telecomunicaciones a Internet, se mezcla un campo altamente regulado como son las telecomunicaciones con otro prácticamente sin restricciones, como es el acceso a la red.
Seamos francos. Muchos de estos argumentos parecen razonables, sin embargo los partidarios de las normativas que aseguran la neutralidad de redes contraatacan. Es cierto que los grandes portales de Internet concentran el mayor tráfico a nivel global, pero ellos ya pagan suficiente en infraestructura por el ancho de banda que requieren, sin contar que en el sentido estricto las peticiones de información son generadas por los usuarios... ellos sólo 'responden'.
En el supuesto de que los portales debieran pagar un monto proporcional a la información que trafican, esto significaría dejar fuera del negocio a un sinnúmero de pequeñas compañías que no tendrían el capital suficiente para equiparar su servicio. Peor aún, un proveedor podría firmar un acuerdo de exclusividad con una sola empresa, favoreciendo el acceso a un buscador, programa de telefonía o sitio de compras específico.
Por otro lado, es verdad que los proveedores requieren fondos para mejorar y extender sus servicios – especialmente en áreas rurales o de escasos recursos – sin embargo muchos analistas coinciden en que en vez de recolectar dinero selectivamente debería aplicarse un impuesto transversal o bien generar un subsidio de desarrollo a nivel gubernamental.
Finalmente, los partidarios de la neutralidad de redes desmienten que el libre mercado vaya a regular los planes o condiciones en que los proveedores ofrecen sus servicios, principalmente porque en Estados Unidos existe un gran número de monopolios naturales, o zonas con sólo dos o tres alternativas... situación que conocemos bien en Chile, ¿verdad?
¿Y como van las negociaciones? Ninguna de las partes lo ha tenido fácil y todo parece indicar que las normativas resultantes serán una especie de mixtura entre ambas posiciones. Ya en abril de este año se había rechazado una propuesta radical en pos de la neutralidad de redes impulsada por los demócratas, que no están en control de las cámaras.
Ahora, la Comisión de Comercio del Senado se apresta a discutir y votar individualmente durante el jueves 29 cada parte del proyecto en discusión, preveyéndose una jornada tan reñida que podría durar incluso hasta la próxima semana.
Esta vez... vamos a estar muy, muy atentos.
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