Ese día, la estrecha sala de computación de mi colegio – el Juan Pablo Duarte – lucía con orgullo su hilera de flamantes computadores Atari 800 (no 800 XL) que, para mi incipiente segundo básico, se me antojaban sacados de una película de ciencia ficción.
Todo un precoz guiño a la instrucción del siglo XXI, pero irónicamente sus pantallas no tenían software de estudio, lenguajes de programación o siquiera la ignorada tortuga de un Logo (no de logos-longis), sino los brillantes cuartos de una pirámide azteca, cuyos peligros y tesoros eran revelados uno por uno.
Como supondrán, no era precisamente un programa educativo.
Montezuma fue mi primer contacto visual con la computación, pero también el de muchos chilenos. No en vano nuestro último sondeo lo coronó como el mejor juego de su tiempo, recibiendo un espectacular 77% de las preferencias de los encuestados. Y por los correos que recibimos, no nos equivocamos.
Reconocido popularmente a nivel mundial como uno de los títulos más adictivos de la era de los 8-bits, su versión comercial Montezuma's Revenge fue portado a un sinnúmero de plataformas, entre las que se incluye Commodore, Sinclair, ColecoVision, Apple, Sega, Nintendo, IBM PC y por supuesto, Atari.
Pero importante como fue, ¿por qué nunca supimos de su autor, si continuó creando juegos o en qué se encuentra actualmente?...
Curiosos, nos lanzamos a una búsqueda digna de la pirámide de Montezuma hasta dar con Robert Jaeger, la mente maestra que con apenas 15 años de edad concibió uno de los precursores del género de plataformas, el mismo que tanto éxito acarrearía posteriormente a Nintendo con Super Mario Bros.

Establecido como programador de software financiero en Nueva Jersey, Estados Unidos, Jaeger sin duda tiene historias que contar. Pese al éxito de Montezuma, tanto la piratería como la inoportuna crisis que en 1984 sufrió el negocio de los videojuegos le impidieron explotar al máximo sus beneficios, llevándolo a hacer carrera en Wall Street.
Pero Jaeger no estaba listo aún para una vida de valores bursátiles. Inquieto, volvió a la carga a comienzos de los 90 fabricando maquinitas recreativas para salones y pubs bajo su propio sello, Utopia Technologies, hasta lanzarse a su mayor aventura: reunir un equipo completo para crear la secuela 3D del juego que lo había comenzado todo. Así, en 1998 veía la luz Montezuma's Return.
Irónicamente, la maldición del rey azteca pareció caer sobre Jaeger y el juego sólo cosechó la indiferencia de los críticos y un fracaso comercial que lo devolvería a las finanzas, pero esta vez como proveedor de soluciones informáticas.
Hoy, Robert Jaeger rememora para nosotros los inicios de Montezuma, cómo surgió la idea y el camino que lo hizo convertirse en uno de los títulos más importantes de la época. ¿Existieron dos Montezumas? ¿Cómo llegó una firma como Parker Brothers a interesarse en la creación de un adolescente? ¿Había un final para el juego? Y lo más importante... ¿realmente el protagonista no usa calzoncillos?

Acompáñennos a explorar la pirámide de Montezuma pero tengan cuidado: cada año trae más peligros, murciélagos, arañas, serpientes, llamaradas... y diversión.
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