1) No publicarás tu dirección de correo en la Web
¿Alguna vez se han preguntado cómo hacen los spamers
para dar con nuestras casillas? Como veremos más adelante
existen distintos métodos para conseguirlas, pero uno de
los más antiguos – y por desgracia de los más
efectivos – sigue siendo apropiarse de ellas buscando en
Internet.
Desde luego, no se tomarán la molestia de hacerlo personalmente.
Los spamers poseen programas especiales que recorren la Web en
busca de todo aquello que posea una arroba (@), creando listas
de distribución (como
esta) para enviar correos masivos. Sólo prueben a buscar
su casilla en Google y tendrán una desagradable sorpresa...
¿Qué hacer para evitarlo? Antes que nada, la norma es no publicar tu dirección de e-mail en la Web. Si tienes una bitácora o sitio personal prefiere los formularios de contacto y, si tu casilla ya figura en otras partes, escribe pidiéndole al encargado que la elimine.
Si por alguna razón te es imprescindible anotar tu casilla en un sitio, ponla dentro de una imagen (para que el buscador no la reconozca) o bien cambia la arroba por una letra "a" entre paréntesis (a).
Ahora, una opción más técnica es aprovechar la herramienta anti-spam que Bankoi ofrece gratuitamente. Esta convierte tu dirección en un extenso código que el navegador y tus visitantes observarán como texto, pero lo hará ininteligible a los ojos de los buscadores (eso sí, recuerda introducirlo como código HTML).
2) Usarás (al menos) dos casillas de e-mail
Para muchos usuarios, el triste ritual del spam les obliga a cambiar
de casilla constantemente. Ocupan una cuenta hasta que sus niveles
de correo no deseado son insoportables y luego la abandonan para
abrir otra, perdiendo tiempo, información e incluso contactos
durante la "mudanza". Todo un fastidio.
Por eso, la solución más recomendable es tener desde un principio al menos dos casillas diferentes: una se reserva para familiares, contactos de trabajo y otros conocidos, mientras la segunda será usada para recibir boletines (newsletters) o registrarse en aquellos sitios que exigen un correo para acceder a sus funciones.
Por lo general, la primera cuenta (personal o profesional) tendrá nuestro propio dominio para hacerla más presentable (correo@miempresa.cl); mientras que la segunda (general) estará basada
en un servicio Web gratuito como Yahoo Mail, Hotmail o Gmail, cuyos
filtros contra el spam son deliciosamente efectivos.
¿Quieres un dato interesante? Pues si sólo pretendes ingresar a un sitio por única vez, una alternativa es crear al instante una casilla temporal usando servicios como Temporal Inbox. De esta forma podrás recibir el correo de confirmación o la contraseña, sin necesidad de comprometer nuestra privacidad.
3) No seguirás cadenas
Dejemos esto absolutamente claro: Hotmail no va a cerrar, nadie va a enviarte un teléfono gratis, ni a Messenger lo van a hacer de pago; así como no existe ese letal virus de computadora supuestamente anunciado en CNN, ni menos la pobre niña enferma que ruega por ayuda para financiar su tratamiento.
Es triste reconocerlo pero cualquier correo que solicite ser reenviado para obtener premios, donaciones o evitar una deblace, tiene un 99.9% de probabilidades de ser falso. Esto porque no existen formas para saber qué "camino" seguirá un e-mail, siendo imposible que una empresa u organización contabilice sus reenvíos.
¿Por qué se generan estas cadenas entonces? La respuesta
la tienen los spamers, que se sirven de estas "bromas" (hoax)
para engrosar sus listas de correos basándose en los remitentes
de los incautos que caen en ellas. Peor aún: basta que un
amigo incluya tu dirección entre sus envíos para
que ya estés dentro...
El problema es tan grave que organizaciones benéficas como Make a Wish se han visto obligadas a mantener una declaración pública aclarando que no participan de estas actividades. Por su lado, las empresas como Microsoft, Yahoo, Google, AOL, CNN, Nokia o eBay ya ni se molestan en desmentirlas.
El mandamiento: por ningún motivo, nunca, jamás seguir una cadena. Si tienes dudas razonables sobre su veracidad, puedes recurrir a sitios como Rompecadenas, Symantec Threat Explorer o Hoaxbusters para ver si ya tienen antecedentes (algunas llevan años circulando) pero por sobre todo... ¡verificar en los sitios Web mencionados!
Lógico, ¿no?
4) Enviarás copias sólo usando BCC
Okey. Supongamos que no pudiste soportar la tentación de enviar aquel chiste a todos los colegas de la oficina, responder ese llamado para protestar contra el alza de la bencina o mandar aquella serie con las últimas fotos del bebé a cada miembro en tercer grado de la familia (incluida la tía que vive en Islandia).
Si vas a hacer un envío masivo de correos, por favor recuerda
ingresar las casillas de tus destinatarios con la opción
de copia oculta (BCC) que tiene toda aplicación o servicio
de correo electrónico. Con ella, evitarás que las
direcciones aparezcan en el cuerpo del mensaje y que un spamer – eventualmente – pueda
llegar a aprovecharlas.
Además te evitará dolores de cabeza si tu novia descubre que tu ex aún figura en tus contactos...
5) No descargarás adjuntos
Lo hemos mencionado en todos los tonos al igual que las firmas de seguridad, pero aún así la norma continúa siendo ignorada: nunca – y eso significa NUNCA – se debe abrir los archivos adjuntos (attachments) incluidos en correos de desconocidos. Por más prometedores que sean.
El problema es que esta vía es una de las más utilizadas
para distribuir virus u otras alimañas que, en muchos casos,
son intentos de spamers para acceder a tu computador y usarlo discretamente
como como una nueva fuente de correo basura.
La práctica se conoce como convertir tu PC en un "zombie",
y según el experto en spam Suresh
Ramasubramanian de Outblaze, si "sólo un porcentaje
de una pequeña fracción" de usuarios dejaran
de hacer clic sobre los archivos adjuntos, ya tendría un
efecto notable en la guerra contra esta plaga de la red.
¿Acaso no recuerdan cómo terminó la Caperucita por confiar en extraños?...
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