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Instalados ya los tres discos, en el caso de la
distribución
Mandrake 10.0, tenemos que continuar configurando Linux. Primero,
nos piden la contraseña de ROOT, que es el superusuario o administrador
del sistema, aquel que controla todo en un equipo y que por lo tanto
tiene acceso a más herramientas que otros usuarios. La contraseña
tiene que ser de seis caracteres como mínimo. Como segundo paso debemos introducir nuevos usuarios,
que pueden ser todos los que queramos y que tendrán funciones
más
limitadas que el superusuario.
Tercer paso: podemos optar si queremos entrar automáticamente
con un usuario o que el sistema nos pregunte nombre de usuario y
contraseña cada vez que entremos.
Cuarto: elegimos el cargador de arranque; es decir, seleccionamos
con qué sistema operativo va a entrar el computador al encenderse.
Esto va a depender de las necesidades de el o los usuarios.
El paso número cinco es el resumen, en él aparecen
características como la configuración del país,
teclado, mouse, tarjeta de sonido, etc. En este momento se pueden
modificar las configuraciones.
Finalmente, salimos de la instalación y reiniciamos el
PC para la ejecución del sistema.
Cada vez que encendamos el computador o lo reiniciemos, se nos
preguntará si queremos ir a Windows o Linux, después
de 10 segundos -y si no se ha elegido una opción- se inicia
el sistema operativo predefinido. Para ir de un sistema operativo
a otro hay que reiniciar el equipo.
Como
lo constatamos, no es difícil instalar Linux. Durante todo
el proceso van apareciendo los pasos a seguir y se explican las
diferentes alternativas.
Tampoco es tan difícil ocuparlo
en el nivel usuario, pero si se quiere saber más conviene
descargar manuales o
acudir a la comunidad para obtener soporte: algún conocido
que nos preste ayuda, universidad o lista
de correo a la que podamos suscribirnos. Y como vimos, no
es necesario decirle adiós a Windows para seguir a Tux. |