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Una de las primeras cosas que llamó mi atención de Windows 3.1 cuando cruzamos caminos allá por 1994 (oh sí, el carné) era la facilidad con que algunos de sus programas podían
instalarse en la computadora.
Bueno, eso y que vivía cayéndose. Pero no es el punto.
Puede
que hoy nos resulte común, pero hasta aquel entonces - junto
con dar vueltas a la manivela del PC para que encendiera - había
que copiar mediante línea de comandos los distintos archivos
que componían una aplicación directo desde el disquete
o los incipientes CD-ROM al disco duro de la máquina...
eso si no tenías que sobrevivir a varias pantallas configurando
DMAs, IRQs, archivos de intercambio, controladores, uso de memoria
y tantas de esas cosas que excitan a los ingenieros informáticos.
Pero entonces... llegaron ellos: los sistemas automáticos de instalación o 'instaladores', para los amigos (siempre que no sean mal pensados).
Siguiendo una tendencia inspirada por Jef Raskin sobre todas las plataformas por facilitarnos la vida, los archivos comenzaron a ser 'empaquetados' para su instalación mediante una serie de simples pantallas estándar que preguntaban al usuario lo que deseaba hacer, dando una cara más amigable al tortuoso proceso de arrancar el software.
Luego, a medida que se hicieron más humanos y poderosos,
también se les llamó "Asistentes" (aka
Wizards), pero el concepto subyacente seguía siendo el mismo:
que el usuario sólo tuviera que presionar "siguiente",
"siguiente" y "OK".

Lo que vamos a aprender hoy es a crear un sencillo paquete autoinstalable a partir de una carpeta con archivos. ¿Y para qué?, se preguntarán a sí mismos si no son programadores. Y yo les diré, mismos, por dos razones fundamentales:
Una, porque de seguro querrán entregar un proyecto o demo en su empresa lo más profesionalmente posible, en especial si son diseñadores y trabajan de forma independiente. ¿No hay kilómetros de diferencia entre un CD garabateado con "copiar carpeta X" a entregar un solo programa de instalación con ícono personalizado, grupo en el menú de inicio, instrucciones de uso y desinstalador? Sweet!
Y dos, porque en ocasiones tendremos que enviar archivos (como fotos del primogénito o recetas de cocina) a familiares con poco o nulo conocimiento de computación, siendo un lindo detalle facilitarle las cosas al máximo (no Mamá, no es un posavasos...). Ya saben a lo que me refiero.
Entonces, sin más preámbulos, pulsen OK y lancémonos a la aventura.
¡OK! >> |