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Aunque el proceso de instalación general termina aquí, seguro no les resultará divertido que su sitio luzca igual a las miles de otras bitácoras que – por desconocimiento o pereza – mantienen el tema que viene por defecto. No se preocupen, cambiar esto es peligrosamente sencillo.
Primero, busquen una plantilla nueva que les agrade en cualquiera de los sitios que las ofrecen en Internet. Uno de los mejores es el Theme Browser de la propia WordPress.

Revisen sus páginas, vayan al detalle y cuando se decidan, pulsen el pequeño disquete que lo acompaña. Con esto descargarán los archivos.

Ahora, descompriman el tema en una carpeta homónima dentro de wp-content/themes y súbanla con el programa FTP a la misma ubicación en el servidor. Pueden agregar tantas plantillas como deseen.
Una vez arriba, entren al administrador de WordPress y sigan el menú hasta Presentación > Temas. Allí elijan la plantilla que prefieran y... ¡eso es todo! Vean cómo cambia completamente su sitio, con la facilidad con que se arropan cada mañana.
¿Difícil, eh? Y pensar que se cobran fortunas por enseñar a hacer esto.
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