|
Hace algún tiempo, tuve que registrarme en un sitio para poder acceder a todas sus "bondades". Para hacerlo, anoté mi nombre y di mi email. Grave error, porque también accedí a que mi buzón se llenara de spam.
Aprendí la lección y, de paso, hace poco di con una buena forma de resolverlo: las cuentas desechables. ¡Bendito invento! para quienes, como yo, buscan en la red nuevos lugares para alojar fotos, jugar o recibir noticias, evitando que se nos llene el correo con información no deseada.
La mayor parte de estas casillas tienen fecha de vencimiento: duran muy poco. La idea es ocuparlas para el registro en sitios poco confiables y después deshacerse de ellas. Algunas viven sólo minutos, otras sirven para recibir una determinada cantidad de mails; y en algunos casos ni siquiera necesitas password.
Este mensaje se autodestruirá » |