Según explica Wikipedia, el síndrome de Down es una malformación congénita causada por un defecto en los cromosomas que involucra algunos cambios corporales, junto a un retraso mental que puede ir de moderado a grave. Se produce en uno de cada 700 nacimientos y, aún cuando se les suele ver como personas con un aprendizaje limitado, si reciben los estímulos necesarios pueden alcanzar niveles de desarrollo equiparables a la formación universitaria.
Es aquí donde Camino Down intenta brindar una luz a los padres, enseñándoles juegos y ejercicios para estimular a los niños, los que fueron tomados tanto de las vivencias de los autores como de manuales publicados por la UNICEF, entre otros.
"Sin embargo y aún cuando en su elaboración nos asesoraron docentes en educación diferencial y terapeutas ocupacionales - lo cual fue de un valor inestimable ya que se trata de personas con décadas de experiencia - se trata de un material de apoyo que no sustituye la atención de profesionales", advierte Nicolás.

Buscando una visión más directa de los contenidos, me acerqué a la Agrupación de Padres y Amigos por la Integración del Trisómico 21 (APAIT21) de Concepción, donde su presidenta, Filomena Toledo, tuvo la amabilidad de revisar el material junto conmigo.
Para ella, centrar los contenidos del libro en ejercicios fue un acierto, ya que los niños con síndrome de Down requieren estimulación constante para lograr progresos como caminar y dominar el lenguaje. "En un inicio suelen tener problemas para mantener erguida la cabeza, pero en la medida que las actividades los fortalecen pueden ir alcanzando metas cada vez mayores", señaló Filomena, quien es madre de un pequeño de 9 años con síndrome de Down.
Camino Down no se queda corto a este respecto. A un completo set de ejercicios separados por periodos – que en su primer CD van desde el mes a los dos años de vida – se acompaña una guía de evaluación semanal imprimible para llevar cuenta de los avances y un método especial de masajes hindúes llamado Shantala, recopilados por un obstetra francés, el Dr. Frederick Leboyer.
Otro tema importante que aborda el libro digital son las propias vivencias de los padres respecto a la vida cotidiana junto a un niño portador del síndrome de Down y lo que ha significado para ellos. "Estos testimonios son cruciales – apunta Filomena Toledo – pues al principio muchos padres se sienten desanimados o hasta incapaces de sacarlos adelante".
Al respecto, Nicolás y Loreto comparten con los lectores su experiencia desde el nacimiento de Consuelo hasta su juventud, narrando tanto las dificultades como las satisfacciones que les ha brindado en estos años, cuidados especiales, consejos para la vida familiar o la interacción con los hermanos, todos temas que podrían angustiar a los padres primerizos.
"Llego mi hija al mundo ¿y?... toda la vida de mi familia cambio, fue más difícil en ocasiones y muy feliz en otras, pero también fue de lucha y superación, lo que nos lleva a trabajar en ser cada día mejores", concluye Loreto, exhibiendo con orgullo las fotos de Consuelo realizando manualidades en su taller o sosteniendo a su sobrina.
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