Para quienes seguimos cotidianamente los progresos de la tecnología, el tema no es nuevo. Ya el año pasado les contábamos sobre los esfuerzos que realizan las universidades para contribuir a la educación de niños no videntes usando software especializado, mientras los activistas luchan para mejorar la infraestructura de bibliotecas y centros comunitarios que atienden a personas ciegas.
Pero no es necesario ser académico o parte de una organización
internacional para colaborar a través de la red. Basta un
poco de dedicación, de ingenio... y un poco de esperanza.
Fue bajo esta premisa que Loreto Berenguela y Nicolás Quezada se dieron el año pasado al trabajo de elaborar Camino Down, una trilogía de libros electrónicos que entregan información para la estimulación tanto de niños como de jóvenes portadores del síndrome de Down, que cubre desde el nacimiento hasta la adolescencia.

"Fue la presidenta del Centro de Padres y Amigos del Centro Armonía quien nos consultó sobre qué se podía realizar en materia de multimedia para discapacitados y nos hizo llegar una ejemplar de una Guía Profesional para Elaboración Multimedia editada y publicada en España", explica Nicolás.
"Tras analizar la documentación, Loreto decidió que crearíamos un conjunto de elementos multimediales para apoyar a otros padres en un comienzo, siendo usado luego en sus etapas posteriores por parte de los niños o jóvenes junto con sus padres o bien de manera independiente".
Sin embargo la verdadera protagonista es la hija de ambos - Consuelo
- que con sus 24 años les proporcionó toda la experiencia
necesaria para conocer los desafíos que involucra esta discapacidad.
Claro, Consuelo es una joven portadora del síndrome de Down... una que visita sitios en Internet, disfruta de paseos virtuales, experiencias multimedia, usa Messenger y sonríe a sus amigos cuando se comunica a través de su cámara Web.
Como ustedes... o como yo.
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