Bajo este nombre tan comercialmente atractivo, Google Docs y Hojas de Cálculo (GDH) es uno de aquellos servicios que demuestran como el poder de la Web 2.0 está comenzando a cambiar la forma de trabajar sobre la red.
Desarrollado en un inicio como Writely por la empresa Upstartle y adquirido por Google a principios del año pasado, GDH no es una aplicación que puedas instalar en un PC, sino un servicio gratuito que te permitirá contar con un procesador de textos en línea, al que podrás acceder desde cualquier navegador.
¡En serio!
De hecho, GDH no sólo es una solución de escritura y cálculo bastante completa, con las principales funciones que podrías requerir a la hora de modificar o guardar documentos, sino que su verdadero poder está en la posibilidad de compartir archivos y trabajar de manera colaborativa.

Por ejemplo, puedes ingresar a tu cuenta, importar un archivo existente o crear uno desde cero, y luego enviar invitaciones a tus compañeros de estudio o trabajo para que accedan a él, lo revisen e incluso lo editen... ¡todos al mismo tiempo!
Para controlar el acceso, tú puedes decidir quién tiene autorización para acceder a cada archivo, así como llevar un control de cambios desde el cual deshacer cualquier numerito en que alguien pudiera incurrir.
Desde este punto de vista, las principales ventajas de GDH son:
- No hay necesidad de instalar nada. Basta acceder desde un computador conectado a Internet.
- Posee las principales características de un editor de textos y planilla de cálculos (sin muchas funciones avanzadas, eso sí).
- Acepta y exporta documentos desde y hacia los formatos de Microsoft, entre muchos otros.
- Posee funciones colaborativas que son realmente sorprendentes (como Barney).
- Permite publicar directamente a la Web y se integra con otros servicios de Google.
Como tal, para acceder a él basta con que poseas una cuenta gratuita del buscador (sirven las ya creadas para Gmail, Google Groups, Google Calendar u otros servicios)
Y ahora que ya conoces todas tus opciones... ¿cuál es la excusa para seguir pagando de más en licencias o usando software – ejem – "no autorizado"?
Claro que sí, pillines... ya saben a lo que me refiero.
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