Si alguien hubiera aventurado que Microsoft Word se convertiría en el programa omnipresente que es cuando recién se asomaba al mercado hace ya casi 25 años, probablemente cualquier analista habría lanzado una risotada.
Es que por aquella época, WordPerfect era el dueño de toda literatura digital, haciendo lucir a cualquier intento por destronarlo una tarea fútil. Así, ni el hecho de que Word marcara hitos siendo el primer programa distribuido en copias de evaluación junto a una revista (PC World) o en usar intensivamente un nuevo dispositivo llamado "ratón", pudieron granjearle el favor de los usuarios.
Fue sólo tras varios años de mejoras trascendentales como mostrar directamente en pantalla las negritas o las cursivas (¡no es chiste!), más una que otra presión comercial, que Word logró imponerse a sus competidores y establecer el cómodo monopolio del que hoy goza.
Uno, donde ya no es necesario preguntar en qué formato se debe entregar un documento de texto: ya sea en casa, en la escuela, en la universidad, en la oficina o en el gobierno, todo escrito es ".doc"
Sin embargo, mientras muchos usuarios se sienten a gusto – o no se percatan – de este estándar de facto, otros no quieren o no pueden utilizar la solución de Microsoft...
Y las razones resultan variadas: el paquete que incorpora a Word, Microsoft Office, es una suite cada vez más cara, voluminosa y con mayores exigencias de sistema. En otros casos, como los usuarios de Linux, Word ni siquiera está disponible para este sistema operativo.

Pero no os preocupéis, pues no será necesario volver tomar una pluma y pergamino. Siendo el procesamiento de textos una de las tareas más básicas de un computador, existen decenas de soluciones alternativas de calidad que – sin pagar un solo peso – nos permitirán dar vacaciones a Word... en forma permanente.
Así, para ahorrarles tiempo (y también porque ya tengo sueño), he seleccionado tres de ellas que destacan por su popularidad y capacidades. Dos programas disponibles gratuitamente, y un servicio al cual podrás acceder desde cualquier computador conectado a Internet.
Den la bienvenida a las tres últimas pesadillas de Bill Gates: OpenOffice.org, AbiWord y Google Docs.
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