Desde que a fines de los 90 Konami hiciera estallar la fiebre de los Dance Dance Revolution (DDR)
con sus infinitos clones, la industria de los videojuegos ha buscado
- con mayor o menor éxito - la forma de continuar hermanando lucrativamente la música a sus personajes electrónicos.
Así, hemos tenido algunas sorpresas agradables, como Guitar Hero para PlayStation o eas alfombras de baile que se anclan a un PC o una consola para imitar el "efecto DDR", mientras otros donde se debe "bailar" con los dedos en realidad no merecen comentarios (salvo que a Luigi se le cae seriamente la mano en la GameCube).
Por eso, cuando se anunció que la Nintendo DS tendría su propio exponente aprovechando las bondades de su pantalla táctil, imaginé que estábamos a punto de presenciar otro paso en falso del género. Y no digo que Electroplankton sea malo, pero es que sencillamente... no es un juego.
Sin embargo, para mi sorpresa - y la de muchos críticos especializados - Elite Beat Agents (EBA) no sólo acabó siendo un título increíblemente divertido, original y hasta adictivo, sino que arrasó con los premios 2006 entregados por publicaciones de la talla de GameSpot o IGN, que lo coronaron "mejor juego" y "diseño más innovador" en la categoría portátiles, respectivamente.

Pero descontando sus extravagantes personajes, historias disparatadas y pegajosos hits radiales, ¿qué hace de EBA un título tan especial? Vámonos en una misión especial para descubrir qué se trae entre dedos el nuevo delfín musical de Nintendo
(...Y por favor, no confundir con el otro delfín musical).
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