La semana pasada, un amigo que se encontraba de paso en la ciudad me llamó con urgencia. Tenía que convertir unos documentos desde Word a formato PDF para enviarlos por correo electrónico y - para su desgracia - el computador de la casa donde se hospedaba no tenía el software para hacerlo.
No digamos que este inconveniente sea extraño: aunque Adobe Acrobat es un programa extremadamente eficaz para crear y editar archivos PDF (no en vano ellos lo inventaron) su alto costo impide que sea una solución extendida entre los usuarios. Por ello, a miles de usuarios no les queda otra que encomendarse a Steve Jobs cuando envían sus documentos.

¿Cómo? ¿Que no saben qué es un PDF?...
Pues en caso de que estén recién arribando al planeta, los seres humanos tenemos la necesidad de comunicarnos cosas mediante documentos, los que pueden ser de naturaleza tan variada como cartas, informes, manuales, ilustraciones, planillas de cálculo, tablas, boletines o publicaciones, más una interminable lista de etcéteras.
Ahora, si tanto el usuario como su destinatario tienen el mismo programa (y de preferencia la misma versión) en que fueron creados, no tendremos mayores problemas, ¿pero cómo estar seguros? ¿y si el receptor tiene una versión muy antigua? ¿y si tiene un sistema operativo diferente? ¿y si...?
Es aquí donde entra PDF.
Creado en 1993 por Adobe precisamente con el fin de facilitar el intercambio de información, el Portable Document Format (PDF) es un formato que permite "encapsular" casi cualquier tipo documento, tal como si lo estuviéramos plastificando. Una vez creado el destinatario podrá leerlo usando Acrobat Reader o cualquier visor alternativo, los que son de distribución gratuita y cubren una gran variedad de sistemas.
Y aquí no acaban sus ventajas:
- PDF se puede leer prácticamente desde cualquier plataforma, desde un PC con Windows o Linux a Mac, pasando por teléfonos móviles y PDAs.
- Al ser un formato encapsulado, el usuario se asegura que el documento lucirá tal como lo creó, lo que es de especial importancia al momento de imprimirlo.
- Opcionalmente, los destinatarios no podrán editarlo, siendo ideal para distribuir documentos en forma masiva o sobre los que se debe mantener un control.
- También opcionalmente, los documentos PDF pueden contar con un índice y marcadores de temas, los que facilitan la lectura.
Okey, todo excelente... ¿pero qué pasa si no tengo los 300 dólares que Adobe pide por Acrobat? ¿Lo pirateamos? ¡Por supuesto que no! Como siempre los desarrolladores vienen al rescate, proporcionándonos una enorme variedad de alternativas gratuitas para la creación de archivos en formato PDF.
A continuación, demos un vistazo por las más populares de la red, deteniéndonos en sus ventajas y desventajas a la hora de hacer ubicuos nuestros documentos. ¡Música maestro!...
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