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Nostradamus pudo predecirlo mejor. Cual monstruo apocalíptico, Internet está devorando uno por uno al comercio, la educación, las artes o la ciencia, pero especialmente a los medios de comunicación. Primero fue el correo, luego el teléfono, la radio y ahora... llegó el turno de la televisión. Don Francisco, ¡arrepiéntete! |
La primera vez que vi TV por cable fue en casa de un amigo, hará unos quince años atrás. No se trataba de algo trivial: para entonces se debía ser millonario para abonarse a una escuálida parrilla de veinte canales, pero que aún así tenía el poder de cautivar por horas tu atención.
Claro, cómo no hacerlo si en una época sin los avances actuales constituía una asombrosa ventana al mundo con canales temáticos de todos los países, en marcha las 24 horas, los 365 días del año.
Sí. Podría haberme quedado sólo viendo publicidad internacional todo el día...
(Salvo la venezolana).
Poco a poco los canales aumentaron, los precios cayeron, y luego aquel torrentoso caudal llamado Internet comenzó a inundar nuestras vidas de información. A través de él comenzamos a leer diarios de otros continentes, escuchar radios en línea e incluso comunicarnos larga distancia a precios irrisorios por cortesía del correo electrónico o los programas de voz sobre Internet (VoIP), como Skype.
Pero mientras las oficinas postales, las telefónicas, la prensa y los radiodifusores se rascan la cabeza tratando de entender cómo adaptarse al nuevo panorama, la televisión parece ser el único medio en sobrevivir incólume al progreso.
La invencible "caja idiota", parapetada en sus cientos de millones de espectadores, amplia programación, una inversión publicitaria incesante, cobertura y facilidad de acceso.
Bueno, no será por mucho tiempo.
Si en 1994 el programa World News Now de la cadena estadounidense ABC usó el legendario (pero primitivo) programa de videoconferencias CU-SeeMe para convertirse en la primera transmisión televisiva a través de la red, hoy los contendores preparan toda su artillería tecnológica para invadir este último reducto.
Y mientras el aumento exponencial en las conexiones de banda ancha va pavimentando el camino a los soldados del IPTV (Protocolo de TV por Internet) con mejores estándares de servicio, esta ocupación sí que se augura rentable: según iSupply, de aquí a 2010 la televisión en línea generará 23.500 millones de dólares, los que significa un alza anual del 103% (¿cómo te quedó el ojo, Bush?).
Por supuesto, el público también es seducido por las ventajas del mundo digital:
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Cobertura Global: No importa en qué país se emita. Cualquier canal lanzado a la red tiene cobertura absoluta alrededor del mundo.
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Calidad Digital: Gracias a los avances en compresión y velocidad de las conexiones, hoy se puede obtener imagen de calidad digital similar al DVD.
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Video bajo demanda (VOD): El fin de las carreras por llegar a casa antes de que empiece la novela. Ahora la TV nos ofrece el contenido que le pedimos, cuando lo pedimos.
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Sugerencias: ¿Disfrutaste una película? ¿Un concierto? El sistema puede sugerirte otros que no conocías basado en tus preferencias, que seguro encajarán en tus gustos.
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Interacción: Desde encuestas y concursos hasta videoconferencia, ahora la televisión es un canal abierto en ambos sentidos.
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Gratuidad: Aunque lo más probable es que no dure mucho, por ahora la mayoría de los sistemas para ver televisión a través de Internet son totalmente gratis (más de lo que las propias cadenas quisieran).
¡Alé! No nos quedemos en discursos: dicen que una imagen vale más que mil palabras... y la expresión nunca pudo estar tan bien utilizada.
¡Que empiece la función! >> |