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20 pulgadas, resolución máxima de 1600 x 1200, tecnología LED Backlight que aumenta la gama de colores hasta en un 114%, dos puertos USB 2,0 y conectores para DVI-D y DVI-I, calibrador, un contraste dinámico de 1000:1 y un tiempo de respuesta de 8 ms, son algunas de las características técnicas resaltadas por Samsung, pero que no son capaces de describir la imagen que emite la pantalla SyncMaster XL20. Y es que este modelo, una de las primeras pantallas de gama alta de la firma coreana, es realmente inefable.
Pero como este artículo busca traspasar en parte mi experiencia con este monitor, trataré de describir con palabras algunas funciones y detalles del XL20. Como es un poco difícil y casi utópico contar lo que viví desde un punto de vista objetivo, lo haré lo más subjetivamente posible (mal que mal, soy un “subjeto”).
Cuando lo saqué de la caja, parecía un LCD más: plano, rectangular y con una base redonda. Nada del otro mundo. Salvo que venía con un calibrador marca Huey (¡no chingues, cabrón!), que permite que el monitor emita siempre el tipo de luz preciso. Para eso, el calibrador cuenta con un indicador LED que se prende cuando un dispositivo externo se conecta, un sensor de la intensidad de la luz y otro para detectar si el color está ok.
Otra cosa que incluía el paquete eran tres planchas diseñadas para instalarse como un marco a ambos lados y en la parte superior de la pantalla, para evitar reflejos de la luz ambiente. Puede ser muy práctico, pero nunca lo instalé porque interfiere con la discreta estética del monitor.
Vamos a la acción: el XL20 pasándose películas y jugando.
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