Torvalds y Stallman – así como los grupos que concitan – no son famosos precisamente por su amistad. Ya en el pasado han deslizado públicamente sus diferencias y, claro, el cambio de folio de la popular licencia no podía ser la excepción.
"Lo que sucede con la GPLv3 es que sus cambios son "contra" algo. Esa es la forma en que la FSF siempre ha actuado. No sé si recuerdan la animadversión entre los grupos de BSD y GPL, pero gran parte de ello se debe a que la FSF predica que es "malvado" hacer algo fuera de su religión, incluso contra la propia GPLv2", expresó Torvalds desde Groklaw.
"Como un ejemplo concreto, la cláusula anti-DRM de la GPLv3 no es solo anti-Tivo, sino también anti-seguridad. Esto, porque cada vez que permites a tus temores o tus políticas tomar decisiones técnicas, el resultado inevitable es basura, basura, basura. Y la GPLv3 está haciendo precisamente ese tipo de elecciones técnicas, basada en parámetros no-técnicos", concluyó.
Por desgracia, este duelo de titanes podría tener consecuencias mucho mayores que el entretenimiento farandular. Si no se produce un acuerdo general respecto a la nueva versión de la GPL, es posible que el mundo del código abierto se "balcanice", fragmentando los proyectos en distintas versiones no necesariamente compatibles entre ellas.
"Esta balcanización tiene el potencial de infringir daños colaterales masivos en todo nuestro ecosistema y poner en riesgo la misma utilidad y supervivencia del código abierto", dijo Torvalds junto a otros 10 colaboradores en una carta abierta publicada a mediados de septiembre de 2006, previendo que los distribuidores de Linux podrían verse obligados a crear diferentes paquetes para cada licencia.
"Por esto, le rogamos a la FSF que re-evalúe las consecuencias de sus actos y abandone el actual proceso de la GPLv3 antes de que sea demasiado tarde".
Proceso que, dicho sea de paso, sigue en marcha. Tras liberar un segundo borrador en julio de 2006, está finalizando el correspondiente periodo de discusión con casi 700 comentarios adicionales. La esperanza de la FSF es lograr un acuerdo para lanzar la versión final de la nueva GPL en el primer semestre de este año.
Mientras, el brazo derecho de Stallman, Eben Moglen, intenta poner paños fríos a la polémica.
"Cuando todo esto termine, la gente dirá sobre la GPLv3 que 'es mejor, no es tan diferente... ¿por qué se armó tanto escándalo?'. La gente debe confiar en lo que estamos haciendo. Sabíamos que íbamos a tener estos días tan acalorados, pero todo habrá sido por una buena causa cuando haya acabado", sentenció.
Desde ya les deseamos éxito... sin restricciones.
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