Este año el mercado de los consumidores se ve claramente
dividido en tres grandes grupos: los que compran llevados por la
estética del teléfono, los que quieren un aparato
capaz de sorprender con sus aplicaciones multimedia y aquellos
que necesitan de la más excelente conectividad puesto que
su trabajo depende directamente de la movilidad.
En cuanto a los primeros, en cada esquina del gran hall se podían
ver teléfonos con prestaciones multimedia exageradamente
limitadas, por ejemplo sin la clásica cámara, pero
con diseños notables. El punto es que si se usa el celular
sólo para llamar, ¿por qué no hacerlo con
estilo y a la moda?
Entre estos también encontramos un mercado que apunta a
millonarios que esperan tener un "lujófono", con
la firma de diseñadores de renombre. Se trata de teléfonos
que, a pesar de no tener características especiales, marcan
estilo y se convierten en verdaderos y carísimos complementos
de las grandes personalidades y al gusto de su propietario.
Por otra parte, también brillaron los móviles dirigidos
al segundo grupo, equipos multimedia o de "entertainment",
donde un ejemplo evidente se podía observar en SonyEricsson,
cuyo stand tenía la misma cantidad de audífonos y
música que celulares.
Así, cientos o miles de fusiones entre celulares y reproductores
de MP3 y video, con posibilidades de enlazarlos a un PC y equipados
con unidades llenas de GB de espacio, marcan una tendencia adolescente.
Todo un deleite para los fabricantes, ya que se trata del grupo
que cambia sus teléfonos con mayor periodicidad.
En muchos casos, las características de diseño -gran
parte de ellos descaradamente similares al iPod- y la facilidad
de manejo -como si se tratase de un Walkman- privilegian en este
grupo de teléfonos el uso de las cualidades de reproductor,
dejando las llamadas en un segundo plano.
Por último se vieron las máquinas dirigidas a profesionales,
quienes para su trabajo requieren de un aparato híbrido:
entre PDA, teléfono y algún otro gadget con pantallas
y teclados deslizantes o "PLEGABLES". Conectividad GRPS,
GPS, WiFi, WiMax, WapPush... y un infinito desfile de etcéteras.
Verdaderas máquinas creadoras de relaciones comerciales
(aunque al final sólo se usen dos o tres aplicaciones) que
facilitan la vida de los empresarios y que bombardean las redes
hasta el colapso (durante la feria, mi teléfono sólo
completaba 6 de cada 10 llamadas).
Uno de los máximos exponentes de este segmento es Blackberry.
Su stand estaba lleno de ejecutivos que encuentran en este producto
la posibilidad de llevar la oficina en el bolsillo. Un segmento
que usa el teléfono como un asistente, pero también
muchas veces como un elemento para destacar del resto.
 
 
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