Lanzado en marzo de 2006 como un experimento que se le fue de las manos a los desarrolladores de Odeo,
si tenemos que definir a Twitter podríamos describirlo como el siguiente paso evolutivo en la misma senda de otras revoluciones como la mensajería instantánea,
las RSS, las redes sociales o los blogs.
Pero mientras otros miembros de la familia como Windows Live Messenger o FeedBurner hierven ofreciendo nuevas y más complejas funcionalidades - al igual que sitios como Blogger o MySpace - Twitter hace sus apuestas en una sola premisa: Comunicación. En cualquier momento. En cualquier lugar.
Y la fórmula parece tener éxito. Según uno de sus fundadores, Jack Dorsey, actualmente el servicio cuenta con más de 50 mil usuarios, quienes intercambian sobre 30 mil posts al día. Pueden ver un ejemplo en mi recién creado espacio, twitter.com/Francotirador... aunque no esperen demasiada acción.
Para iniciarte, primero debes obtener una cuenta gratuita que te proporcione un espacio donde publicar tus mensajes. ¿Qué escribir? Lo que desees, desde pensamientos hasta lo que haces en este mismo instante, aunque siempre sin sobrepasar los 140 caracteres. No hay límite de mensajes.

Lo interesante del servicio sin embargo no es lo que digamos, sino a través de qué vía lo digamos, siendo Twitter la demostración empírica de lo que algunos sibaritas gustan llamar "convergencia de medios".
Por ejemplo, en adición a una sencilla interfaz Web desde la cual publicar, Twitter permite asociar tu cuenta con tus contactos de AIM o Google Talk (curiosamente, todavía no de MSN Messenger o Yahoo). De esta forma podrás actualizar - o "twittear" - usando tu programa de mensajería. Conveniente, ¿eh?
Esto no es nada. Si quieres llevar las cosas a un nivel de ubicuidad pocas veces visto, podrás registrar tu teléfono celular para publicar vía SMS. Leíste bien: tu cuenta se actualizará con un simple mensaje de texto aunque, considerando que debes enviarlo al Reino Unido a un promedio de 150 pesos por mensaje, no es como para darle todo el día al chisme.
(NOTA: para registrar tu teléfono, recuerda anteponer +56 como código de país seguido por el 9 correspondiente. Así, si tu celular es 12345678, entonces deberás escribir +56912345678).
Si aún te parece poco, Twitter ofrece una caja de texto similar a un chat en la sección "badges" que puedes colgar de tu bitácora o sitio Web con el mismo propósito. Incluso los usuarios de Mac OS X tienen la posibilidad de descargar un widget llamado Twiterrific, que también los mantendrá siempre conectados... pero claro, con estilo.
(Ya saben. Ellos son un Mac, nosotros un PiCí).

Pero Twitter tendría poco sentido si se tratara de charlar frente al espejo. Previsiblemente, la gracia del sistema está en invitar a tus amigos no sólo a visitar tu cuenta, sino a asociarse como contactos. Es aquí cuando las posibilidades estallan, convirtiéndose en un servicio de mensajería, un chat, una pizarra de anuncios o un foro de discusión... todo al mismo tiempo.
Y nuevamente la convergencia ataca a traición, pues tal como puedes publicar usando la Web, GTalk, tu teléfono móvil u otras aplicaciones, puedes recibir las notificaciones de tus amigos por la misma vía. De esta forma las conversaciones que se generan acaban siendo un remolino que te alcanzará por cualquier vía: visitando tu sitio Web, llegando a tu programa de MI si no estás atento, e incluso a tu celular si no estás cerca del computador.
Más aún: contrario a un blog o chat que puedes ignorar cuando no estás interesado, Twitter se encargará - casi maquiavélicamente - de "animarte" a estar pendiente. Por ejemplo, puedes indicarle (en forma opcional) al sistema que te recuerde actualizar si no lo has hecho en las últimas 24 horas, e incluso tus amigos pueden darte un "codazo" para que acudas otra vez al redil.
¿Comenzaste a fruncir el ceño? No te preocupes... o mejor dicho, hazlo. Se pone mejor.
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