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Confesar que "llevo tus marcas en la piel" puede ser una declaración muy romántica, pero si esto significa figurar en el anuario del colegio con más frituras que pan de pascua, probablemente contribuirá a hacernos de una "popularidad" que luego nos quitará ni una sesión con Freud (se los digo por experiencia).
Para que las marcas, espinillas, verrugas u otros vestigios sísmicos no dejen mella también en nuestra moral, nada mejor que el Pincel Corrector, ese que nos permitirá coger una muestra de colores de otras zonas de la cara para cubrir todos aquellos atentados a la vanidad cortesía de los poros.

Y por cierto, también servirá para eliminar rasgaduras, brillos, pelos indiscretos u otros elementos que no fueron invitados a la foto o que fueron incorporados por el paso del tiempo.
Vamos allá.
1. Abre la imagen a tratar en Adobe Photoshop. Nuevamente te puedes acercar usando la lupa o el panel Navegador para trabajar más cómodo, pero sin perder la noción general de la escena (quedarse entre el 100% y el 150% va de película).
2. Selecciona la herramienta Pincel Corrector (Healing Brush) y asegúrate de que las opciones en la barra superior estén en Modo Normal y Fuente de Muestreo (Source: Sampled). Además, elige un tamaño de pincel que vaya acorde a la imperfección por corregir.

3. Ahora, el asunto funciona así: mientras mantienes pulsado ALT (verás que el puntero adquiere una cruz), pulsa sobre una zona contigua al área afectada para tomar una "muestra". Luego suelta tanto el botón del ratón como ALT y haz clic sobre el sector a corregir. Verás como la zona se parcha. Yay!

4. Repite la operación tantas veces como sea necesario, siguiendo estas recomendaciones:
- No arrastres el puntero. Lo mejor es tomar muestras y usarlas en un solo clic por vez.
- Toma las muestras lo más cercano posible al área afectada para mantener los tonos.
- No los alimentes después de las 12 de la noche... ah no, esos son otros...
Si te equivocas, recuerda que puedes deshacer el último desaguisado usando CTRL+Z, o el panel Historia para volver varios pasos atrás. Con un poco de paciencia (y algo de práctica), podrás rejuvenecer hasta a Elizabeth Taylor.
¿Se imaginan si vendieran esto en las farmacias?
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