| "Información" y "compartir" son dos
conceptos muy valorados en la vida diaria, pero que se convierten
casi en un delito si se juntan en internet. Si me siento con un
amigo a charlar e intercambiar opiniones (en una mesa beer-to-beer
), no hay problema. Pero si bajo un archivo que él subió a
la red, puedo perder una pata, un ojo y transformarme en un pirata.
Sin embargo, no todo es "malo" en el mundo de las
redes peer-to-peer
(P2P). También depende del material
que mi compadre haya querido compartir. ¿Qué pasa si viene
llegando de vacaciones y quiere deleitarnos a través de
la red con el video de los mejores momentos? ¿O si se las da
de músico
y quiere mostrarle sus temas a un pariente del sur? Tal vez, desea
que todos sus amigos conozcamos la ventajas de la
versión
7.04 de Ubuntu, conocida como "Feisty Fawn".
En todos esos casos, no se viola ninguna norma del derecho de
autor y no hay problemas para aprovechar las redes donde los usuarios
son servidores y clientes al mismo tiempo. Donde desaparecen las
posiciones jerárquicas, compañeros. Donde la solidaridad
aún existe.
Después de tantos saltos y P2P, vamos a los que nos convoca:
BitTorrent.
Un poco de historia » |