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Como lograr captar estos fenómenos naturales era una tarea francamente imposible, para el director de Twister, Jan de Bont (Máxima Velocidad), la única solución que en realidad convenciera a la audiencia era usar computadores. De esta manera, el supervisor de efectos especiales de la película, John Frazier, tuvo que recrear la destrucción masiva de los tornados lo cual incluyó construir y destruir una población entera, dar vueltas a un tractor en llamas que explota en la carretera, conjurar una furiosa tormenta de la nada y desplomar totalmente una casa.
Otros recursos que ocupó el director del filme, el alemán Roland Emmerich, fue la producción de equipos únicos, una unidad de control de movimiento, un escuadrón de fuegos artificiales y un departamento especial para fabricar modelos a escala. La cinta contiene más de 400 tomas de efectos, combinando la imagen computarizada, la composición digital y otras técnicas que convirtieron a El Día de la Independencia en la película con más efectos visuales desde el Regreso del Jedi.