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Steve Jobs en Apple: El regreso de Siberia
¿Qué podría hacer de su vida un huérfano,
que sólo completó su enseñanza media y que en el primer
semestre de la universidad se retiró sin saber qué rumbo darle
a su vida?
Steven Paul Jobs, nacido en 1955 en Los Altos, California (Estados Unidos), supo hacer algo pese a que lo tenía todo en contra.
Mientras estaba en el colegio fue empleado temporal en Hewlett Packard -donde se hizo amigo de Steven Wozniak- y una vez que dejó los estudios, accedió a un puesto como diseñador de juegos en Atari donde estuvo un año. Con el dinero ahorrado hizo un largo viaje a la India para buscar "luz espiritual", como diría más tarde a un amigo.
De regreso a California ingresó al Club Homebrew creado por Wozniak, cuyo énfasis era la fabricación de aparatos electrónicos. Pero como el interés de Jobs no iba por la parte ingenieril sino por el marketing asociado a este tipo de productos, pronto convenció a su amigo de construir un computador personal.
NACE APPLE
Juntos diseñaron el Apple I (que tomó el nombre Apple -manzana- porque era la fruta preferida de Jobs) y luego lo construyeron en el garage de la casa de Jobs. El mismo tuvo la tarea de venderlo. Y le fue bien: el dueño de un negocio de electrónica le encargó 25. Para construirlos, ambos vendieron todo lo que tenían y consiguieron 1.300 dólares. Y así partieron. Con ese modelo ganaron 774 mil dólares en 1976.
Al año siguiente vino el Apple II y el éxito, ya que tuvieron ventas por 139 millones de dólares. Dueño de parte importante de las acciones de la empresa, Jobs ya era millonario. La compañía en tanto, crecía y crecía. De hecho, entre 1978 y 1983 lo hizo en un 150 por ciento al año.
Como la empresa era tan grande, Jobs contrató como presidente de la firma a un experto: John Sculley.
Por último, en 1984 apareció el modelo Macintosh y ya nada
fue lo mismo.
Incluso para Jobs, porque en 1985 Sculley comenzó a ordenar las finanzas y los gastos. Y le empezó a molestar Jobs... tanto así que en una entrevista Sculley afirmó: "podríamos avanzar mucho mejor sin Steve". Por eso pusieron su oficina en un edificio secundario (que Jobs denominó Siberia) a donde no llegaban copias de los documentos vitales de la compañía. Presionado al máximo, renunció en septiembre.
Su nueva empresa se llamó NextStep (el paso siguiente) y se destacó por crear una línea de computadores que nunca se vendió bien (dejaron de hacerlos en 1993) y un sistema operativo que conseguía maravillas.
Eso fue lo que Apple compró a comienzos de 1997 (con Jobs incluido) y que se constituirá en la base de los nuevos computadores de la manzana. Como para creer que una nueva historia está por comenzar.
Desde San Francisco, EE.UU.
Juan Carlos Camus
Actualizado el 30 de Enero - 19:30 Horas
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