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| Los avances tecnológicos en combinación con la medicina pueden mejorar las capacidades de los deportistas y, lo más importante, cuidar su salud. No obstante, en nuestro país todavía existe un considerable retraso en la utilización de tecnología de punta, comúnmente empleada por la élite deportiva del mundo desarrollado. |
Forzar el desarrollo de un talento deportivo sin conocer un "mapa" de su condición física, podría dejarlo fuera de competencia a muy temprana edad o en el caso más extremo, provocarle la muerte. Un ejemplo es el caso del futbolista nigeriano Nwankwo Kanu, que fue vendido al equipo italiano Inter de Milán con un serio problema cardíaco ya que nunca fue controlado por su antiguo club. Para continuar en competencia debió operarse del corazón.
Optimizando el cuerpo En Chile, el Centro de Alto Rendimiento (CAR), que depende de la Digeder, importa tecnología deportiva que aplica en su área científica y gracias a ella puede medir la capacidad de los deportistas. Según el encargado de la evaluación de resistencias, Jorge Cacigal, "la idea de analizar los distintos factores y variables a los que se somete a una persona, es sacar lo mejor de su rendimiento. Los simuladores de ejercicios en combinación con los ergonómetros y otras máquinas, nos permiten realizarlo".
A pesar de ser un instrumento novedoso, esta tecnología, que ya tenía dos décadas de existencia, incomodaba mucho al deportista, debido a que era poco anatómica, pues las grandes mangueras a las que se le debía conectar dificultaban su movimiento. Para facilitarles su trabajo, empresas italianas perfeccionaron el laboratorio de gases, creando uno más anatómico, que es el que utiliza actualmente el CAR. Los accesorios a los que se conecta al deportista en esta versión son más pequeños, gracias a que se ocupó una tecnología desarrollada por la NASA. Se redujo una manguera de 6 cm de diámetro por una de menos de 1 cm, y además se implementó una membrana semipermeable que elimina el sudor de ella, permitiendo realizar cinco veces más mediciones que las que podía hacer el equipo antecesor. Esta máquina sólo se usa en laboratorio bajo condiciones de simulación. Sin embargo, como es muy distinto el correr en un rodillo o trotadora debido a que son otros los grupos musculares que se utilizan, hace poco se incorporó también un aparato portátil para realizar una medición en terreno, mientras los deportistas practican. En Farellones el sistema tuvo su prueba de fuego. Ahí se preparó y controló a un grupo de ciclista chilenos durante 15 días mientras realizaban un ascenso. Los resultados de la experiencia fueron tan positivos que serán presentados este año en un simposio en Estados Unidos. Además de estas máquinas, en el CAR existe una que controla el desarrollo muscular, pero según Jorge Cacigal, el equipo no permite ofrecer un óptimo servicio ya que se trata de una tecnología de los años '70.
Reinventar la rueda En el país, si una disciplina no obtiene logros a nivel internacional no se invierte en ella, lo que a largo plazo implica el estancamiento de muchos deportes, porque sin implementación adecuada no se puede acceder a la alta competencia y no se tampoco cuidar la salud del deportistas. "Para cada nivel de rendimiento se le da un nivel de tecnología" asegura el gerente técnico del Comité Olímpico de Chile (COCH) Jorge Nuñez. Uno de los mayores avances en materia de tecnología deportiva a nivel mundial, dice Nuñez, fue la aplicación del carbono a implementos como bicicletas, botes y arcos, entre otros. Sin embargo, el alto costo nunca permitió su masificación en Chile. Y es que en general, la falta de recursos siempre ha sido uno de los principales obstáculos para que nuestro país se destaque en la alta competencia. En este retraso influye además el que no seamos productores de tecnología. "Utilizamos la creada por países desarrollados, porque producirla tiene un altísimo costo, que sería como inventar la rueda de nuevo", asevera Nuñez. Según el profesional, los países que desarrollan tecnología "llevan la delantera porque la crean e inmediatamente la utilizan, recibiendo primero sus beneficios y al final la ponen en el mercado. Por lo menos vamos atrasados en cuatro años en comparación con esos países". Las diferencias entre el nivel competitivo y la tecnología que utiliza cada país en sus deportistas se hacen evidentes cada cuatro años, durante las olimpiadas. Es en esos eventos donde definitivamente se demuestra que la preocupación por este tipo de inversión da sus frutos.
Más vale prevenir El laboratorio de Fisiología del Ejercicio y Entrenamiento de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) también aplica tecnología para potenciar el rendimiento de los deportistas. Según su director, el doctor Raimundo Santolaya, el centro se creó hace un año para asistir médicamente a los jugadores. "Esta área médica no se define por la lesión deportiva, está orientada al diagnóstico de la condición de salud y prevención de las patologías del futbolista. Se mejorará al jugador con una influencia científica en el entrenamiento. Pero la idea no es comprar la última maquinita, sino una que de verdad le sirva". El objetivo es realizar evaluaciones a los jóvenes deportistas para solucionar cualquier malformación o dificultad física a tiempo. "En la actualidad hay jugadores adultos que tienen serios problemas de contextura, como espaldas curvas o pies planos, lo que es imposible de solucionar ahora", afirma. Los entrenamientos se hacen forzando las capacidades del deportista, de esta forma se obtiene el punto límite, y a partir de ahí, se trabaja con dichos valores, para que desarrollen sus condiciones físicas. Según el doctor esto "no implica tener logros deportivos, sino imponer una buena condición para realizar la disciplina y evitar futuras lesiones". Posteriormente, se crea una base de datos sobre los futbolistas (cómo y cuánto han mejorado). Un ejemplo es lo mostrado por la selección nacional en el Mundial de fútbol, donde superó sus parámetros de adaptación física en un 20 por ciento en relación a los registrados en la fase eliminatoria frente a Bolivia el '96. "Se obtuvo un promedio similar a los futbolistas alemanes", afirma el doctor Santolaya. Dentro de la misma línea, se pretende para este año mejorar la musculatura de los deportistas, gracias a un nuevo programa para medir la bioenergía muscular, algo nunca antes hecho en Chile. Las opiniones de los entendidos coinciden en que en la medida que se apliquen nuevas ideas y se creen más centros, especialmente en regiones, mayor será el numero de deportistas que podrán mejorar su rendimiento y su condición física. No hay que olvidar que la tecnología aplicada en el deporte no sólo consiste en tener máquinas de última generación o los mejores implementos, sino darles una aplicación que permita combinarlos con la medicina, para así sacar el mejor provecho a los talentos del deportista sin descuidar su salud.
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