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  • Guerra de tablets

    06/04/2011 - 19:14

     

    En el campo de la tecnología siempre hay dos grandes triunfadores: el que logra innovar y se lleva la gloria inicial, y quien logra superar esa innovación con una reinvención del concepto. Obviamente esto no siempre es tan puro: a veces quien crea el producto se supera a si mismo, o quien lo derrota vuelve a caer por otra compañía en una cadena sin fin.

     

    Algo parecido está pasando con el mercado de los tablets. El año pasado Apple ganó –y con justo mérito- la carrera de los tablets con el iPad. A pesar que para muchos siga siendo un iPhone gigante, al menos lo convirtió en un producto con sentido, generando un nuevo mercado que seguramente depredará a los netbooks.

     

    Pero un producto deja de ser una moda y pasa a convertirse en tendencia cuando produce una serie de productos capaces de competir. El año pasado hubo intentos, pero ninguno a la altura del iPad. Principalmente porque usaban una versión directa de Android, haciéndolos parecer realmente un teléfono gigante.

     

    Pero el 2011 podría ser distinto. Google se dio cuenta de su error y decidió presentar Honeycomb, una versión de Android hecha especialmente para tablets. Su estreno mundial ocurrió con el Xoom, la primera tablet de Motorola que ya lleva algunos meses en Estados Unidos y que en Chile llegará a finales de mayo o principio de junio.

     

    La semana pasada tuve la posibilidad de probar el modelo que primero arribará: con Wi-Fi, sin 3G y 32 GB de memoria. Y, al menos en Estados Unidos, al mismo precio que su equivalente de Apple.

     

    El equipo a primera vista no representa nada nuevo: una pantalla grande, de borde negro, nada nuevo. El equipo es, si, un tanto más ancho que el iPad 2, pero su peso es ideal para ser portátil. No cansa.

     

    Pero como casi todo en la vida, lo que importa es lo de adentro, y acá va en partida doble: además de tener la nueva versión de Android, cuenta con la plataforma Tegra 2 de Nvidia en su interior. ¿Qué significa esto? Es básicamente el mismo poder con el que cuenta un netbook de última generación, pero dentro de una tablet.

     

    Y a pesar de que, al menos en número, ambos procesadores poseen la misma capacidad, el Xoom le saca mucho más jugo: permite mostrar y grabar imágenes en HD, soporte multitarea, navegación por Internet con Flash y hasta puertos USB.

     

    Dicho en castellano: el Xoom se porta más como un computador portátil que como una tablet, pero sin perder de vista lo esencial de estos equipos: la facilidad en el uso.

     

    Y no hay que confundirse: el uso del Xoom sigue siendo totalmente a través de gestos y su pantalla táctil, pero su diseño lo asemeja más a un computador. No tiene ventanas, ni barras de tareas, pero sutiles detalles como que el navegador de Internet puede usarse con pestañas o la ya mencionada navegación con flash. Da gusto navegar por Internet y ver las páginas tal como fueron concebidas, o ver videos directamente, sin depender de aplicaciones extras.

     

    Además, es muchos aspectos es mucho más portátil que un iPad. Por ejemplo, su memoria puede expandirse con tarjetas, por lo que es posible añadirle más espacio, o bien, tener una tarjeta con películas, una con música, otra con documentos, etc., sin tener que ir al PC a cambiar el contenido.

     

    O bien, con un cable USB es posible pasar directamente fotos de una cámara o archivos de un pendrive sin tener que pasar por un software entre medio. El iPad –y sobre todo en Chile donde su tienda de contenido no está disponible- sigue dependiendo de iTunes.

     

    Es por eso que, al menos en el papel, el Motorola Xoom es, a mi juicio, un producto mucho mejor pensado y acorde a estos tiempos que el iPad de Apple.

     

    ¿Pero es eso suficiente? Al parecer no. Por algo, el equipo ha logrado vender solo 100 mil copias, mientras que el iPad 2 movió 300 mil sólo en el primer día. La razón, creo yo, es muy sencilla: de nada sirve tener un gran equipo sin un contenido detrás.

     

    La ventaja del iPad es que en un año ha acumulado una cantidad de aplicaciones que supera los miles. Para Android 3.0, que recién salió, solo hay 100 aplicaciones. Es cierto, lo más básico está cubierto, pero cuando todos los proyectos interesantes para tablets salen en una sola plataforma, cuesta pensar en la recomendación.

     

    Obviamente aun falta mucho: el primer teléfono Android contaba con prácticamente las mismas falencias. Hoy, compiten de igual a igual en cuanto a funciones y a aplicaciones. 

     

    Lo mismo debemos pensar para los tablets con Android: la primera versión demuestra que se trata de un aparato que es mucho más innovador que su inspiración, pero que claramente sufre el hecho de haber salido con un año de desventaja.

     

     

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