20/07/2011 - 16:36
Investigadores de la Universidad de Duke descubrieron que es posible generar una
atmósfera hermética o un manto de invisibilidad
en 2008,
aunque sólo en teoría, cuando se desveló un estudio de nombre
"Acoustic Cloack", o manto de invisibilidad. Éste consistía en una estructura de
cilindros elásticos que en vez de chocar con las ondas o reflejarlas, lograban que las
rodeara. Dos años después, el experimento se hizo realidad aunque sólo
bajo el agua y en 2D. Sin embargo, esta vez se hizo
completamente, y en el aire.
La tecnología empleada consiste en el mismo procedimiento que se ocupa en los recientes experimentos que hacen invisibles los objetos a la luz; esto se explica debido a que la facultad que tienen las ondas para transformarse son similares en la óptica y acústica, no así con la electromagnética. Para su elaboración se utilizaron una serie de placas cuadradas de plástico de 5 mm de largo por 1 mm de grosor y con un agujero de 1.6 mm en el centro. Éste último es el que actúa sobre el sonido, ya que obedeciendo al grado de inclinación depende si el efecto se dispersa o no -de ser frontal es absorbido completamente- y de esta manera, la superficie redirecciona el sonido o lo "filtra", actuando como si el objeto no estuviese allí, y al mismo tiempo siendo inaudible para la persona ubicada bajo él.
Evidentemente esta tecnología también funciona en sentido contrario, y podrá ser utilizada en entornos sensibles acústicamente, como salas de conciertos, ensayos, auditorios, teatros u hospitales, además de viviendas con vecinos molestos. Asímismo, su uso en el campo militar estaría supeditado a la detección de objetos por sonar.