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  • Pokemon Black and White: de vuelta a casa

    16/03/2011 - 09:37

    Es curioso. Un juego sobre un niño que deja su casa para embarcarse en una aventura por el mundo produjo en mí el efecto totalmente inverso: sentirme de vuelta en una época donde todo era más cómodo, donde mi mayor preocupación era aprenderme los nombres y habilidades de 151 creaturas imaginarias. Volver al hogar.



    El efecto no es azaroso: La última vez que jugué un Pokemon fue el año 2000, cuando la edición Gold & Silver salió para el Game Boy Color. Eran otros tiempos: sin una consola portátil, la única forma de jugarlo para mí era con emuladores en el PC. 



    Las siguientes versiones fueron demasiado para mí: el número de pokemones se elevó demasiado, nuevas técnicas como el criadero, las preevoluciones y nuevos elementos hicieron del juego algo demasiado complejo como para volver a interesarme.



    Pero Black & White es diferente –aun cuando es igual a todo el resto- por un par de mecánicas incluidas dentro del juego. Primero, el juego no sólo se hace en una nueva región, sino que en un nuevo país: Unova, desde donde proviene nuestro personaje principal, es una interpretación bastante libre de Estados Unidos.



    Las ciudades que visitas tienen guiños a Nueva York, Las Vegas, San Francisco y Texas, por nombrar sólo algunas. De todas formas, esto sigue siendo un juego japonés, por lo que, en realidad, es sólo un cambio para poder hacer ciudades más grandes y con nombres más complicados.



    Lo que si me agradó mucho fue la decisión de colocar sólo pokemones nuevos durante la aventura. Es decir, desde que se presiona start hasta que se derrota al último entrenador, sólo es posible encontrarse con creaturas nuevas, sin ni siquiera poder importarlas de otras versiones.



    Esto sirve, por un lado, para darte a conocer efectivamente los 156 nuevos integrantes de la familia, pero también para evitar el abuso de llevar pokemones criados de otros juegos para pasarlo todo más fácil.



    Es, desde el punto de vista argumental, volver desde cero, jugar lo mismo que hace años, pero con las bondades del mundo moderno. Si antes estabas jugando al lado de la Club Nintendo, ahora es Bulbapedia. Si antes jugaba en la pieza, ahora en el metro. Y si antes necesitaba de un cable para realizar interacciones, hoy todo es mucho más fácil gracias al interesante mundo de la Internet.



    Esta edición incorpora el C-Gear, que maneja todas las conexiones con otros jugadores con la pantalla táctil de equipo. En C-Gear se pueden hacer peleas con usuarios locales por conexión infrarroja, por Wi-Fi para unirse con otros usuarios del mundo en batallas e intercambios, e incluso, realizar video chats en una versión bastante más ñoña –y menos fluida- de Face Time.



    Jugar Pokemon a los 24 años y con un trabajo estable tiene sus desventajas: los nombres ya no son tan fáciles de recordar, los diseños parecen cada vez más ridículos y encontrar compañeros de juego no es tan fácil como antes. Pero a pesar de eso, quiero atraparlos a todos



    Para facilitar el inicio del juego, cada personaje recibe, además de su Pokemon inicial, un Pokemon complementario para derrotar a tu debilidad inicial. Por ejemplo, yo partí con Snivy, el de planta y al cabo de unas horas recibí a Panpour, un Pokemon de agua para ayudarme a derrotar a los de fuego. Una buena medida para facilitar el camino, sobre todo a los que les cuesta volver a engancharse.



    Pero más allá de las capas y capas de pintura y profundidad que se le han agregado al juego, lo cierto es que Pokemon sigue siendo el mismo de siempre, tanto para bien como para mal. La progresión de la historia es la misma de siempre, con 8 gimnasios para vencer, un equipo de malvados que atormentan la ciudad y el mismo límite de 6 miembros en el equipo. Una fórmula conocida, pero que se mantiene fresca después de 15 años.



    Es poco lo que puedo seguir agregando a lo que será, probablemente, el último gran juego para DS ante la inminente llegada de la 3DS en dos semanas más. Pokemon Black and White demuestra que la quinta generación de pokemones es ideal para los fanáticos más fieles del fenómeno, como para los que recuerda alguna vez haber partido al mundo desde Pueblo Paleta.

     

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