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  • MOUSE REVIEW: L.A. Noire, Premio al esfuerzo

    15/06/2011 - 17:35

    Hay muchas razones por las cuales L.A. Noire, el último juego publicado por la controvertida y aclamada compañía Rockstar Games puede ser visto como un gran logro en el mundo de los videojuegos.

     

    Si lo vemos como el primer juego de Team Bondi, un novato estudio australiano, claramente se trata de una ópera prima digna de alabar y que obliga a tener un ojo puesto en los proyectos de este equipo canguro.

     

    Si lo vemos desde el punto de vista de la tecnología utilizada, L.A. Noire pone un antes y un después en cuanto a la reproducción de actuaciones digitales en un videojuego. Después de ver las animaciones de rostros vistas en el juego, todo lo anterior parecerá un grupo de muñecos.

     

    Y si lo vemos como un documento histórico, es probablemente donde más brilla el juego: la reconstrucción del Los Ángeles de los años 40, el mundo de las post guerra y hasta los más mínimos detalles de las pistas recolectadas es un trabajo totalmente increíble.

     

    Pero detrás de todos estos logros se esconde un juego que al parecer cuesta tomarle el ritmo, un juego del cual todos esperaban algo distinto. Un juego para amar u odiar.

     

    Partamos hablando de lo que no es L.A. Noire. De partida, no es un GTA, ni menos un Red Dead Redemption. El rol de Cole Phelps, el veterano de guerra que llega a la policía de Los Ángeles para reiniciar su vida es un santurrón –y debe serlo, por algo es la policía-.

     

    Otra cosa que no es L.A. Noire es un sandbox, o sea, un juego para correr libremente por las calles y tener cientos de actividades. Su desarrollo es lineal, lo cual es bueno para un juego de su tipo, que busca ser una carrera contra el tiempo. A mi parecer es mucho mejor tener experiencias limitantes pero enfocadas que un mundo lleno de distracciones, pero si dependiera de mí el mundo estaría al revés.

     

    Lamentablemente, todo en exceso es malo y este juego lleva esta linealidad incluso dentro de su historia. La idea del juego es partir con Cole Phelps como policía y ascender en las diferentes brigadas del departamento. Cada brigada posee su historia en particular, exceptuando las dos últimas que se entrelazan. 

     

    Si bien el concepto de resolver casos para ir ascendiendo está bien hecho, tampoco hay forma de fallar. En un caso tuve que elegir entre dos sospechosos para encarcelar. Elegí al que más me tincaba, pero por un motivo aleatorio, no era quien el juego quería que fuera. El jefe me retó, recibí la peor calificación del juego y en el siguiente capítulo el jefe parte felicitándome.

     

    La inconsistencia es el peor pecado del juego, y se nota a cada rato: el sistema de interrogación, por ejemplo, te obliga a escuchar un testimonio y decidir si dijo la verdad, si miente o si se duda. Analizar los rostros para deducir eso es entretenido, pero no cuando no sabes si poner duda o mentira, porque claramente si dudo de alguien es porque creo que miente.

     

    Al final uno aprende que la duda es una mentira sin pruebas u ocultar información, mientras que la mentira siempre tiene que ir acompañada de evidencia. Esa inconsistencia se mantiene en todo el juego. 

     

    La historia también deja mucho que desear. A pesar de que el juego se divide en capítulos o casos y cada caso de por sí es interesante, no existe un hilo conductor coherente que te motive a jugar hasta el fin. No ayuda mucho el hecho de que Cole Phelps sea uno de los personajes más débiles de los últimos tiempos. Una cosa es jugar al misterio y otra es sencillamente no tener personalidad.

     

    La narrativa del juego también es un despelote. Los primeros capítulos, todos parten con una voz en off que después desaparece. Entre medio de los capítulos hay flashbacks que hablan de la vida de Phelps en la guerra, pero que no siempre están. A veces hay escenas que muestran un poco de la vida nocturna de la ciudad y también están los diarios. Los malditos diarios.

     

    Dentro de las 21 misiones del juego, hay 13 diarios esparcidos por las diferentes escenas del crimen. Además del trofeo-logro que se consigue al encontrarlos a todos, cada uno de esos diarios contiene un pequeño video con una historia paralela, sin mucho sentido, hasta que llega el final de todo.

     

    Es muy importante recolectar estos diarios. Yo no lo hice de apuro y porque no sabía lo importantes que eran (no son difíciles de encontrar) y al final tuve que ver los que me faltaban por Internet para no perder el hilo. Dicho de otra forma, colocar eventos trascendentales para la historia en archivos que te puedes perder, no tiene sentido.

     

    Otros detalles mínimos reflejan este estado: el juego viene con radios con música de la época, pero no suena en todos los autos. A veces quieres escuchar un tema y te colocan música incidental. Y en la primera mitad del juego las canciones se repiten más que en la segunda, como si terminadas las misiones de la brigada de homicidios comenzara el juego de verdad (cosa que, a mi juicio, es verdad).

     

    A pesar de todo esto, al menos en jugabilidad, se va renovando a si mismo dentro de lo que se puede. La primera mitad es mucho más enfocada en interrogatorios que la segunda, donde priman las escenas de acción y el seguimiento de pistas. Y eso se agradece. Además, hay 40 micro misiones que se enfocan exclusivamente en acción. Son cortas, pero sirven para divertirse.

     

    Para finalizar, me gustaría comparar este juego con otro primo cercano: Heavy Rain. ¿Por qué? Ambos trajeron tecnologías revolucionarias para su época, en ambos hay un asesino en serie (aunque sea por un rato) y ambos usan técnicas para engañar al jugador y hacerlo pensar que está en control de la historia, cuando en realidad el juego es lo que mueve todo.

     

    En ese sentido, creo que Heavy Rain termina dejándote con una mayor sensación de interacción que la que te deja L.A. Noire, que es más bien una novela digital, una historia que utiliza los videojuegos para compenetrar más a la persona en el argumento.

     

    ¿Quiénes deberían jugar L.A. Noire? Los fanáticos de juegos judiciales, como Ace Attorney –otro juego extremadamente lineal pero salvado por su argumento- los interesados en nuevas narrativas dentro de los videojuegos o los que buscan un buen juego ambientado en una época nunca antes tan bien retratada de manera digital.

     

    Como primer apronte, Team Bondi pasa la prueba. Pero para la segunda vez, el interrogatorio será más duro.

     

    Nota: 3 de 5.

     

    >¿Quieres saber más?

    rockstargames.com 

    teambondi.com 

     

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